Israel choca con Polonia por una legislación que revisa el Holocausto

Israel choca con Polonia por una legislación que revisa el Holocausto
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La reforma legal aún tiene que ser ratificada por el Senado y promulgada por la Presidencia polaca. Pero el Estado de Israel ha puesto en marcha toda su maquinaria de influencia política y diplomática para rechazar, en palabras de Netanyahu, “cualquier intento de reescribir la historia”. Solo cinco parlamentarios se opusieron a su aprobación en el Semj (Cámara baja) frente a los 279 que votaron a favor y los 130 que se abstuvieron.

Los responsables Yad Vashem, el centro y museo del Holocausto en Jerusalén, se han opuesto también a una legislación que consideran “tendente a empañar verdades históricas sobre la ayuda que los alemanes recibieron de la población polaca en el Holocausto”. Al menos 200.000 judíos fueron entregados a los nazis por las autoridades, según estimaciones de los historiadores.

El actual Gobierno de Varsovia, sostenido por una coalición conservadora y nacionalista, ha emprendido una campaña educativa y de divulgación para adjudicar en exclusiva la responsabilidad del exterminio al Tercer Reich y ensalzar al mismo tiempo “el heroísmo de los polacos que salvaron la vida de miles de judíos”, como proclamó Jaroslaw Kaczynski, líder del gubernamental Partido Ley y Justicia y ex primer ministro bajo el mandato presidencial de su hermano gemelo Lech.

Yad Vashem reconoce que “la expresión ‘campos de exterminio polacos’ es una tergiversación histórica”. El principal centro israelí sobre la Shoah advierte, no obstante, de que “las restricciones a las declaraciones de académicos y otros investigadores sobre la complicidad directa o indirecta del pueblo polaco con los crímenes cometidos en su tierra durante el Holocausto suponen una distorsión grave”.

La iniciativa legal que prevé castigar a quien acuse a la nación o el Estado polacos por su implicación en los crímenes nazis será aplicable tanto a nacionales como a extranjeros. El primer ministro, Mateus Morawiecki, ha argumentado a través de Twitter que la leyenda Arbeit Macht Frei (El trabajo hace libre)” que presidía la entrada a los campos de exterminio estaba escrita en alemán y no en polaco. “La reforma trata de prevenir una difamación intencionada de Polonia (…) al atribuir a la nación polaca los crímenes nazis”, recalcaba un comunicado del Ministerio de Exteriores citado por Efe.

En ausencia del embajador, al número dos de la legación en Tel Aviv, Piotr Kozlowski, le fue comunicada por responsables diplomáticos israelíes la “oposición del Estado hebreo al contenido de la norma”. También le fue subrayada la “sorprendente y desafortunada coincidencia de su aprobación ante el Día Internacional en Memoria del Holocausto”.

La disputa se produce en un momento en el que las relaciones bilaterales se encuentran en el nivel más alto de su historia. El Gobierno de Varsovia se abstuvo en la votación en Naciones Unidas en contra del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel anunciado en diciembre por Estados Unidos. Netanyahu fue invitado también a la cumbre de 2017 del llamado Grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Hungría y Eslovaquia), cuyos miembros suelen mostrarse favorables a las tesis del Estado judío en el seno de la UE.

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