Entre hermanos y casados nadie meta sus manos, esta será la recomendación en este tema tan candente que hoy está de moda entre la gente; no será la asamblea legislativa o la gente pasiva los que resolverán la guerra entre Israel e Irán, serán la oraciones por las naciones las que llegarán a apaciguar el tema militar de este largo andar. Será necesario tomar en cuenta al Todopoderoso para que a ellos los llene de gozo.
Por generaciones hemos tenido a este tema reacciones, un colega de facebook me insulto por el amor que tengo para con el pueblo Israelí; yo su ignorancia comprendí. Pero con mi boca no le ofendí, sino le bendije y a Dios pedí que el comprenda que amamos a la nación de Israel por habernos dado a Jesús, el autor y consumador de la fe; por quien tenemos entrada al Reino de los Cielos, ya que la Biblia nos dice que si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor y creemos en el corazón que Dios le levantó de los muertos seremos salvos.
La base de una sociedad es el respeto, y todos viven peleando quien de ellos tiene la razón; cuando lo que necesitan es un nuevo corazón, un corazón de carne que sienta amor y perdón por sus enemigos, como la Biblia nos manda vivir. Claro ,esto no lo entienden por estar ciegos a la realidad de la lealtad de Dios sobre su pueblo escogido, mi humilde recomendación es que juntos oremos por el entendimiento en el Oriente Medio; y que apaguemos ya tanto sahumerio de opiniones encontradas por pleitos que no nos corresponden.
La semana pasada en la Asamblea Legislativa pretendían tener un pronunciamiento oficial al respecto, llegaron al salón azul palestinos, israelíes y salvadoreños a pelear entre hermanos y a batir las manos a favor de sus posiciones; ignorando que este tema no es de incumbencia de nuestro País, pues jamás llegaremos a la raíz, Será necesario poner la oración en nuestro calendario. Y orar por la paz de nuestro país, para luego llevar la semilla del entendimiento, de esto no te miento.
Si a mi me preguntan cual es mi opinión, yo para con Dios no seria oposición, mas bien le invocaría de corazón para que entre naciones dejemos de pelear por estas situaciones; con esto todos perdemos, pierden los judíos, pierden los palestinos, pierde la democracia y Dios acorta su gracia. Es tiempo de reflexionar y accionar, para que no terminemos todos viviendo en un muladar. Para que ya no veamos piedras volar, para que ya no tengamos que hijos llorar y niños sepultar, toma hoy una posición clara al respecto. Pídele a Dios que nos tome a todos como sus hijos predilectos.