La rendición de cuentas ha tomado a El Salvador por sorpresa, y la fuerza armada fue la precursora en sentar un precedente; que gusto me dio el participar como invitado especial a un evento inédito, la rendición de cuentas de la gestión 2009–2010.
La disciplina, la puntualidad fueron solo algunas de las sorpresas en dicho evento de esto no les miento; se presentaron las altas autoridades con su uniforme numero 6 y los invitados especiales junto con algunos ex oficiales todos con sus trajes formales.
Hombres de valor que cuidan de todo El Salvador, cantaron de pie el Himno nacional con su pecho erguido a toda voz dándole a cada nota sentido; el secretario anticorrupción no fue la acepción, se presento como uno más que se sumaba a la lucha contra la corrupción de nuestra nación.
Saben para mi, al buen pagador no le duele prenda; en otras palabras el que nada debe nada teme, fue ese el caso de la rendición de cuentas de las fuerzas armadas. Conocí lo que los impuestos hacen y como ellos se utilizan para el bienestar no solo de la tropa sino para bendecir a los necesitados de ropa.
La corrupción esta pegando fuerte a toda nación, países desarrollados y tercermundistas están plagados de este tipo de incidentes; grandes hombres de bien se dan buena vida con el presupuesto que les den, uno de los incidentes más comentados fue uno que se dio en los Estados Unidos con cortes de cabello de $400 Dólares.
El presidente Funes a diferencia de otros de sus antecesores, ha abierto la puerta de la honestidad y esto me dice que es un líder con calidad; no garantizo con esto que todos sean iguales pero si estoy seguro que pronto se deshará de los desleales, poco a poco descubrirá los que se roban hasta los celulares.
Podemos concluir entonces, que la honestidad y la transparencia es la clave a un gobierno de excelencia; no pongamos a este movimiento traba, practiquemos hoy la decencia, aportemos a la trasparencia rindiendo cuentas con regularidad y diciendo que la situación actual es por casualidad. El Salvador es problema de todos, hagámosle frente y no nos hagamos los bobos.