¡Cuando la muerte llama a tu puerta!

¡Cuando la muerte llama a tu puerta!
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Inicio hoy haciendo tres afirmaciones básicas para entender la muerta en nuestra vida cristiana:

 

«No todo acaba con la muerte física»

«No se termina nuestra relación con nuestros familiares difuntos»

«La muerte física es transitoria: ¡Resucitaremos!»

 

Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.

1 Juan 5:11-12

 

Leyendo las experiencias de muchas personas recuperadas de diversas enfermedades, me encontré con un factor en común: el temor a morir que todos tenemos de manera infundada ya sea por tradiciones, mitos, historias, malentendidos o interpretaciones no bíblicas; todo hombre por naturaleza tiene temor a morir a dormir y no despertar.

 

Un funcionario del actual gobierno de mi país narraba esta semana cómo, en su caso al ser positivo por COVID 19, sintió temor a dormir una noche y creer en algún momento que no despertaría; esto me recordó lo bello del evangelio de Jesús que nos dice “En Paz me acostaré y así mismo dormiré, pues solo tu Señor me haces vivir confiado.”

 

Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

Juan 11:25-26

 

La Biblia presenta la muerte como una separación; la muerte física es la separación del alma del cuerpo, y la muerte espiritual es la separación del alma de Dios. Podemos decir que la muerte es la consecuencia de la depravación humana por la presencia del pecado desde la caída del hombre del Génesis.

 

La muerte es el resultado del pecado.

Romanos 6:23 dice directamente: “Porque la paga del pecado es muerte”.

Toda persona muere físicamente, porque todos han pecado Romanos 5:12.

Incluso Jesús soportó la muerte física Mateo 27:50

 

El consuelo de todo creyente en Dios y en Jesús, su hijo, es que los creyentes pasamos de muerte a vida por medio de la fe en Jesús. Sabemos y estamos seguros de que nada nos puede separar del amor de Dios que es en Jesús Señor nuestro, esto nos prueba que ni un pecado es tan grande que no pueda ser perdonado por Dios.

 

y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano.

Juan 10:28

 

Y tú, ¿estás seguro de que si murieras hoy estarás en presencia De Dios por siempre? No podemos dejar este tema para mañana, este es un tema de interés para todos, los que aún hoy por hoy tenemos vida; no puedes esperar que alguien más arregle tú problema del pecado original.

 

Filipenses 3:20-21 dice: “Nuestra ciudadanía está en el cielo, y de ella esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, que transformará nuestro humilde cuerpo para que sea como su cuerpo glorioso”.

 

Cuando la muerte esté llamando a tu puerta, lo que realmente estará sucediendo es que estarás pasando de muerte a vida; ósea que como la Biblia nos recuerda ausentes en el cuerpo presentes al Señor.  Estar en paz con Dios es la única garantía de gozar de la vida eterna.

 

Para los salvos, la muerte nos lleva a la presencia de Cristo: “estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” 2 Corintios 5:8.

 

Tan real es la promesa de la resurrección de los creyentes, que la muerte física de un cristiano es llamada “dormir” 1 Corintios 15:5

Solo te pido que estas palabras las compartas con aquellos que no estén en paz con Dios, con aquellos que aún se resisten a pedir a Dios misericordia por la dureza del corazón, por tanta mala experiencia religiosa; amigo, hermano, mañana puede ser demasiado tarde. Corre a los brazos de Dios para cuando la muerte llame a tu puerta podamos decir “AUSENTES EN EL CUERPO, PRESENTES AL SEÑOR.

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, {sino que es} don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

 

 

Debo aclarar que la muerte sí pone fin a tu oportunidad de pedir perdón por tus pecados.

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