Hay lugares que uno visita y olvida, y hay otros que quedan marcados para siempre en el corazón. Para mí, la habitación 206 será uno de esos lugares.
Llegué allí después de un procedimiento en mi corazón, pero siento que Dios quería hacer algo más profundo que tratar una arteria: quería hablarme acerca de la vida, el propósito y las segundas oportunidades.
Estando en esa habitación comprendí algo que quizá siempre había predicado, pero que ahora me tocaba vivir: si Dios nos concede una nueva oportunidad, no es simplemente para seguir haciendo lo mismo; es para hacerlo mejor.
La Biblia dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos… nuevas son cada mañana”(Lamentaciones 3:22-23).
Una segunda oportunidad es misericordia, pero también es responsabilidad.
Dios me ha permitido entender que todavía hay propósito. Todavía hay personas que amar, vidas que ayudar, mensajes que predicar, lágrimas que secar, manos que levantar y gente que necesita escuchar que Dios no ha terminado con ellos.
La habitación 206 me recordó que no quiero simplemente vivir más tiempo; quiero vivir mejor el tiempo que Dios me permita.
- Quiero amar mejor.
- Servir mejor.
- Escuchar mejor.
- Perdonar más rápido.
- Preocuparme menos por cosas pequeñas.
- Valorar más a mi familia y a las personas que Dios ha puesto a mi lado.
- Y, sobre todo, vivir más cerca de Dios.
Las segundas oportunidades no significan que nunca fallamos. Significan que Dios, en su gracia, todavía puede escribir nuevos capítulos con nuestra historia.
Hoy salgo de esta experiencia con gratitud, pero también con un compromiso: si Dios me está dando una segunda oportunidad, quiero usarla para Él.
Seguiré predicando, seguiré sirviendo y seguiré ayudando a otros, pero quiero hacerlo de una mejor manera: con más amor, más sensibilidad, más gratitud y menos tiempo perdido en cosas que no tienen valor eterno.
La habitación 206 no será para mí solamente el número de una habitación de hospital.
Será un recordatorio:
- Dios todavía me da vida.
- Dios todavía tiene propósito.
- Dios todavía tiene trabajo para mí.
Y mientras Él me conceda un día más, quiero poder decir:
“Señor, gracias por esta segunda oportunidad. Ayúdame a vivirla para Ti.”
Del escritorio de Toby Jr.

Leave a Reply