LO QUE DIJO DIOS, ¿QUÉ DICE TU LIDERAZGO?

LO QUE DIJO DIOS, ¿QUÉ DICE TU LIDERAZGO?

«1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;
4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.
5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.
6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.
7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.»

ROMANOS 13:1-7

Explicación del versículo

Romanos 13:1-7 enseña que toda autoridad proviene de Dios y que los creyentes deben someterse a los gobernantes, ya que estos tienen la responsabilidad de mantener el orden y la justicia.

Respetar las autoridades no solo evita el castigo, sino que también es un acto de conciencia ante Dios. Además, el pasaje exhorta a cumplir con las obligaciones cívicas, como pagar impuestos y mostrar respeto a quienes ejercen autoridad, reconociendo que su labor es parte del plan divino para la sociedad.

I – EL CRISTIANO DEBE SOMETERSE A LAS AUTORIDADES CIVILES, PUES HAN SIDO ESTABLECIDAS POR DIOS.

A)– Los que gobiernan (1)

«13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior,
14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.
15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.
17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. Aunque nos vamos a centrar más en las autoridades civiles, esto vale para toda autoridad.»

1 PEDRO 2:13-17

El gobierno civil, para la ciudadanía, los pastores para la iglesia, los esposos como cabeza de familia para casa y familia. Estas son las esferas de autoridad, y Dios está por encima de todas estas autoridades, pues todas estás autoridades, que en distintas esferas gobiernan son Constituidas por Dios.

B) Porque son constituidas por Dios (1)

«No hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas»

Así es, toda autoridad está sujeta a la autoridad de Dios, por lo tanto, esta debe ser la principal razón de someternos a toda autoridad, no para que nos vean como buenos ciudadanos, sino, nuestra motivación debe ser obediencia a Dios.

«1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.»

TITO 3.1

Por lo tanto, nos guste o no, la autoridad competente hoy en día, debemos saber que por juicio o por bendición está puesta por Dios.

«21 Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.»

DANIEL 2:21

 «1 En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño.»

DANIEL 2:1

C)Porque de lo contrario, habrá graves consecuencias. (2)

2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

ROMANOS 13:2

Si no nos sometemos a las autoridades, estamos resistiendo al decreto de Dios, estamos oponiéndonos a Dios. Por lo tanto, nos guste o no nos guste, debemos reconocer a las autoridades que gobiernan sobre nosotros. Porque de lo contrario estaríamos queriendo desplazar a Dios de nuestra vida, al no aceptar su perfecta voluntad.

Pero ¿Quiere esto decir, entonces, que el apóstol exhortaba a una obediencia sin límites, a un sometimiento tan absoluto que aunque el mandato del magistrado estuviese en conflicto directo con la voluntad revelada de Dios, debía no obstante ser obedecido? ¡Por supuesto que no!

Queda claro, entonces, que el apóstol, al escribir de este modo aquí en, está pensando en el gobernante que cumple su deber de preservar el orden, de dar aprobación a la buena conducta,y de castigar el mal. En tal caso, el que se opone a la autoridad se resiste, sin duda, a la ordenanza divina.

Esa es la única clausula con la que podemos desobedecer a las autoridades, cuando se trata de algo directo contra la voluntad de Dios, por ejemplo, el casar homosexuales, la prohibición de predicar libremente, la prohibición de culto. Sólo no obedeceremos cuando valla en contra de la Palabra de Dios.

Y esto lo vemos en la Biblia, vemos el ejemplo de los primeros cristianos, de Pablo, etc.

«17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
18 Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios;
20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.»

HECHOS 4:17–20

 «17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.»

HECHOS 4:17

Recordar a quienes va dirigida esta carta, ellos debían someterse a la autoridad en todas las áreas, pero, jamás, debían dejar de predicar el Evangelio. Pero, si por eso le llegara la muerte, debían recibirla como la voluntad de Dios.

Volviendo a la obediencia a las autoridades en nuestro contexto, sino nosotros cometemos un delito lo pagamos con cárcel, por lo tanto, a esto refiere Pablo, obedezcan, someteos a toda autoridad, porque si no te sometes, estás desobedeciendo a Dios, y esto te traerá malas consecuencias. Multas, juicio en la tierra, cárcel.

Por lo tanto, al igual que decíamos el domingo pasado, que para un cristiano debe caber en tu vida odio hacia tus enemigos, tampoco debe caber en tu vida ser insumiso ante las autoridades se refiere. Si eres insumiso, que sea por causa del Evangelio y no por tus pecado y delito.

II. ESTÁN CONSTITUIDAS PARA ORDEN (3-4)

Estas autoridades están puestas por Dios, para instaurar orden y disciplina en la sociedad. Por lo tanto:

A) Si tienes buena conducta, no tienes nada que temer. (3)

En nosotros los cristianos tiene que a ver fruto, como señal de la regeneración, como señal de arrepentimiento por la fe en Cristo, como señal de conversión. Y estos frutos son orden, disciplina, obediencia, dominio propio.

Por lo tanto, si realmente somos cristianos, nos sometemos a las autoridades como Dios quiere, no tenemos que temer. Como dice el dicho popular «Quien nada debe, nada teme».

¿Quieres dormir tranquilo? ¿Quieres tener paz con las autoridades? Cumple el mandamiento de someterte a ellas. Al hacerlo, demostrarás que respetas la ley y, a través de ello, podrás glorificar a Dios. Así, las autoridades no te perseguirán, y con tus actos testificarás el Evangelio del Reino.

Esto aplica tanto a asuntos graves como a los más pequeños. Por ejemplo, pagar el IVA y todos tus impuestos, mantener tus asuntos en orden y actuar con integridad. De esta manera, no tendrás temor de la Agencia Tributaria ni de ninguna otra autoridad.

Las autoridades:

B) Son ministros de Dios para el bien (4)

Lo hemos dicho, para preservar el orden. En el caso de España, el orden constitucional.

Pablo utiliza la palabra ministro con el mismo significado que emplea para referirse a los ministros del Señor, porque los gobernantes son establecidos por Dios, ya sea para el bien o para cumplir Su propósito sobre las naciones de la tierra.

Por lo tanto, dentro del orden divino, no reniegues de su autoridad, sino sométete con obediencia. Si actúas de esta manera, no tendrás nada que temer; pero si desobedeces… teme, pues.

C) Dios les ha dado la espada (4)

Los gobernantes, los jueces, fueron puestos por Dios, para castigar con justicia a los que hacen lo malo. Esto no es la justicia divina que tendrá que enfrentar el impío en el día del Juicio Final, no. Pero Dios dio el poder a las autoridades para aplicar el castigo de los bandidos.

Es muy significativo, lo que Pablo menciona a aquí, «porque en vano lleva la espada», esto es sinónimo de justicia, y quiere decir, que si es necesario se aplicará la pena capital al reo que así lo merezca.

Esto, puede contradecirse con el Séptimo Mandamiento, NO MATARÁS, pero, a lo largo del testimonio de la Palabra, nos da luz para pensar, que las autoridades estaban exentas de este mandamiento, porque eran puestas por Dios para cumplir justicia.

Este mandamiento va más para la iglesia, para los individuos, pero Dios ha puesto las autoridades para regir en el mundo caído, para que sean ellos los que juzguen y no te tomes tu la justicia por tu mano.

Con esto ahora podemos entender, como los peregrinos, padres fundadores de los Estados Unidos de América, en los que muchos de ellos eran puritanos, descendientes de puritanos, hombres de Biblia y verdaderos cristianos, aplicaban en los casos más extremos la pena de muerte. Porque para las autoridades, podemos decir, es lícito, si en el caso es necesario.

También entendemos, porque en el cantón de Ginebra, Calvino, como autoridad, aplicaba la pena de muerte en algunos casos.

Con esto hermanos, no nos dejemos inundar nuestro corazón, con la falsa gracia, paz y misericordia, que muestran algunos círculos progresista, sino que descansemos en la soberanía de Dios, y en su Palabra.

D) Para impartir justicia al que hace lo malo (4)

Las autoridades son puestas por Dios para impartir justicia al que hace lo malo, no temas, si realmente obras como cristiano para gloria de Dios, no tienes de que temer, Y si un día eres condenado a muerte, que sea por causa del Evangelio, DIos te bendecirá, y no por causa de tu pecado.

III SOMÉTETE PARA GLORIA DE DIOS (5)

A) No por temor al castigo

Después de lo que Pablo acaba de decir, de haber hablado muy claro, y más entendiendo a quienes les escribió esta primera carta.

Es necesario someternos, vuelve a insistir, pero ahora como cristianos, no para evitar el castigo, no con esa motivación, sino por causa de la conciencia, porque ya hoy entendemos por quienes son puesto estas autoridades, y quien es la autoridad superior, Dios.

Por lo tanto, antes podríamos ser buenos ciudadanos, porque habíamos crecido con el moralismo de no hacer tal cosa para que no nos castiguen. Pero ahora, como cristiano, nuestra motivación debe ser más profunda, obedecer la ley, porque queremos obedecer a Dios y darle la gloria con nuestras vidas.

«16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.»

HECHOS 24:16

Por otro lado, estas palabras cobran aún más sentido dependiendo de la autoridad que nos gobierne. Imagina que se nos prohíba predicar el Evangelio, celebrar cultos o denunciar el pecado. Si en ese caso actuáramos como los impíos, solo por temor al castigo, dejaríamos de cumplir nuestra misión como iglesia.

Pero si obramos por conciencia, obedeceremos a las autoridades en todo aquello que no contradiga la Palabra de Dios. Sin embargo, no dejaremos de cumplir nuestra misión como iglesia, aunque ello nos traiga castigo. Al final, las autoridades también deberán rendir cuentas ante Dios.

– Como dijo Lutero «Nuestra conciencia es cautiva de la Palabra de Dios».

B) Sino que nos sometemos para gloria de Dios.

Esta es nuestra motivación mayor, y La Palabra de Dios será nuestro colador, para saber en que debemos someternos obedeciendo así a Dios, y en que somos libres de someternos, por eso es tan importante conocer la Palabra y vivir la Palabra.

IV. SÉ UN CIUDADANO CRISTIANO (6-7)

Aquí en este cuarto punto, siguiendo una secuencia expositiva del texto, casi resumiremos lo visto hasta aquí. Ya no vivimos, por lo menos, no debemos vivir, como impíos, hemos conocido el Evangelio, por lo tanto sé Iglesia, sé irreprochable, sé un ciudadano cristiano que:

A) Cumple su deber
Cumple la ley, paga tus impuestos, vive como ciudadano que glorifica a Dios.
Los gobernantes son servidores de Dios, y si ellos son malos gobernantes, darán cuentas a Dios, pero tú no desobedezca la ley, cumple el mandamiento, y obedece todo lo obedecible como cristiano.

Y aquí se me vienen unas Palabras de nuestro Señor Jesucristo.

B) Dar al César lo que es del César.

«14 Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?
15 Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.
16 Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.
17 Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.»

MARCOS 12:14-17

Lo que Pablo nos dice aquí, resumidamente; en qué consiste el deber de las personas hacia sus magistrados: es decir, que les honren y estimen, que obedezcan sus órdenes, leyes, edictos y juicios y que les paguen los tributos y peajes

C) Todo esto, por obediencia a Dios y para su gloria

«21 Hijo mío, teme al Señor y al rey, no te asocies con los que son inestables;»

PROVERBIOS 24:21

CONCLUSIÓN:
Como cristianos, no estamos exentos de someternos a las autoridades civiles, a diferencia de algunas sectas, como los anabautistas, que creían lo contrario. Por el contrario, nuestra responsabilidad es aún mayor, tanto en lo pequeño como en lo grande, pues conocemos el mandato de Dios.

También debemos someternos, no solo a las autoridades civiles, sino también a las autoridades de la iglesia, a los pastores. Si no nos sometemos a estas, ¿cómo podremos cumplir con el sometimiento a las autoridades civiles? Asimismo, debemos someternos a las autoridades en el hogar: las mujeres a sus esposos, los hijos a sus padres. No podemos esperar someternos a otras autoridades si no comenzamos en casa.

El cristiano no es alguien sin autoridad sobre él, ni goza de impunidad o de un libre albedrío absoluto. Estamos llamados a someternos a las autoridades del hogar, de la iglesia y del estado, porque al hacerlo, nos sometemos a Dios, la autoridad suprema. De lo contrario, estaríamos rechazándolo, y eso no es señal de un verdadero cristiano.

Ahora bien, si el rey, el presidente o el gobierno no son de tu agrado, sométete por amor al Señor.
Si el gobierno persigue a la iglesia, sigue obrando para el Señor. No dejes de ser iglesia. Obedece a las autoridades en lo que sea justo y correcto, pero nunca niegues al Señor. Haz Su voluntad, recordando que, por encima de todo, la soberanía pertenece a Dios.

Y algún día, aunque el panorama parezca oscuro, sombrío y sin esperanza a los ojos de los hombres, recuerda, cristiano, recuerda: Cristo volverá. Ese día, todo rey se arrodillará con temblor y todo reino de la Tierra llegará a su fin. Entonces, el Padre será uno en todos nosotros, Sus hijos, y viviremos para siempre en Su Reino eterno.

Que esta sea nuestra esperanza. Recordemos cuál es nuestro verdadero Reino: ¡no es de este mundo! Este mundo pasará, pero Su Reino no tendrá fin.

 

«7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.
8 Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.»

APOCALIPSIS 1:7-8

«5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.
6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.»

APOCALIPSIS 5:5-6

«16 Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.»

APOCALIPSIS 22:16

Iglesia, resplandece, obedece, avanza por el Cordero y su Gloria.

¡En todo, sólo a Dios la gloria!

Del escritorio de Toby Jr.

 

 

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