6 de manera que podemos decir confiadamente:
El Señor es mi ayudador; no temeré
Lo que me pueda hacer el hombre.
HEBREOS 13:6
Generar fuentes de trabajo y atraer inversión internacional es un tema que está en boga en nuestro país, El Salvador. Se realizan reuniones con inversionistas, se ofrecen incentivos para la migración inversa y se imparten capacitaciones para invertir de manera correcta en el país. Sin embargo, pareciera que tenemos por costumbre quejarnos de aquellas cosas sobre las cuales no tenemos control, como el clima, las variaciones en los precios de los combustibles e incluso la gobernabilidad, como si todos fuéramos especialistas en temas que, en realidad, desconocemos.
Si la inseguridad era el principal problema de nuestro país, hoy en día está en proceso de resolverse, a pesar de las críticas de la oposición sobre la forma en que se ha manejado en los últimos años. Ahora, con un obstáculo menos en el camino, el avance financiero y el desarrollo de muchas familias salvadoreñas tienen una mayor oportunidad de prosperar.
Esta volatilidad social se está asentando. Hay paz y tranquilidad en muchos sectores de la sociedad e industria. Los vendedores ahora pueden moverse con mayor seguridad por las calles en sus vehículos o carretones, siempre y cuando respeten las reglas establecidas por quienes hoy nos gobiernan. Los distribuidores están facturando más, ya que la mal llamada «renta» ya no se cobra por tener derecho a ingresar a colonias o sectores que antes estaban afectados por la ola de criminalidad.
La intimidación por parte de los malhechores ha terminado. La mayoría están en las cárceles, y muchos otros huyen de la justicia, que en pocos días les alcanzará para que paguen por sus fechorías. La tormenta más fuerte ha pasado y, ahora que vivimos esta primavera en El Salvador, surge una nueva pregunta: ¿Ahora quién podrá ayudarnos?
Todos responderán: oportunidades de trabajo y desarrollo. Pero estas oportunidades no se dan solas; deben ser descubiertas por cada uno de nosotros. Entonces, surge la gran pregunta:
¿Y ahora quién podrá ayudarnos?
La Biblia nos recuerda que Dios es nuestro ayudador:
1Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
SALMOS 46:1
6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
DEUTERONOMIO 31:6
14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.
ÉXODO 14:14
Entonces, ¿ahora quién podrá ayudarnos? El Dios de los cielos, el Creador de todas las cosas, el que es, el que era y el que ha de venir, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el gran YO SOY.
Estás garantizado: quien confía en Dios no será avergonzado. Tu ayudador es Dios, quien, desde el momento en que le comentes tus angustias, te tomará de la mano y te guiará por la senda de la vida.
¡No temas, no desmayes! Dios es tu ayudador.
Del escritorio de Toby Jr.
Leave a Reply