¿ME AMAS?

¿ME AMAS?
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Salmos 5:11

Pero alégrense todos los que en ti se refugian; para siempre canten con júbilo, porque tú los proteges; regocíjense en ti los que aman tu nombre.

 

El Señor Jesús le hizo una y otra vez la misma pregunta a Pedro: ‘¿Pedro, me amas? ‘. Es un nivel superior de compromiso que Él exige a personas como Pedro; los que creen de verdad en Cristo se esfuerzan por amar al Señor.

“Pedro, ¿Me amas?” fueron unas de las primeras palabras de Jesús al encontrarse con Pedro. Después del milagro de la pesca, vean ustedes que los discípulos están en el mar, el Señor Jesús está en la playa, y ellos no lo reconocen; los discípulos estaban aproximadamente como a quince metros de Él; y en ese momento, hasta llegar a la playa supieron que era Jesús. Pedro cuando se encontró la primera vez con Jesús se aventó fuera de la barca.

 

1 Juan 5:1

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al Padre, ama al que ha nacido de Él.

 

Para amar a Jesús él nos facilita el camino con cuatro cosas: Venid y ved en Juan 1:39. Luego vengan y beban, en Juan 7:37. Luego encontramos en Juan 21:12: venid comed. Pero más aun vemos su interés en facilitarnos el camino a la confianza en él cuándo nos dice: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” En Juan 6:26.

 

Salmos 97:10

Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; los libra de la mano de los impíos.

 

¿Qué es amar a Dios?

Amar a Dios, es verlo y sentirlo, no allá lejos, donde brillan las estrellas, si no a nuestro lado, caminando por nuestras mismas calles.

Amar a alguien se confunde con “me cae bien”. Sin embargo, que alguien “me caiga bien” no necesariamente constituye el amor en términos bíblicos. Porque en términos bíblicos el amor está estrechamente conectado con hacer, y el amar a Dios siempre va de la mano con hacer lo que Dios quiere, con cumplir sus mandamientos, su voluntad. Jesús puso esto muy en claro cuando dijo:

 

Juan 14:15

“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”

 

Y en Juan 14:21-24 dice:

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.”

 

Para amar a Dios con nuestro corazón necesitamos fundamentar nuestros deseos en su Palabra, rendir nuestra voluntad a la voluntad de Dios y guiar nuestros sentimientos a través de su verdad.

Esto será posible solamente por medio de un nuevo nacimiento, nadie puede amar al mundo y a Dios de la misma manera, nadie puede servir a dos señores y ser fiel a ambos; será pues necesario el replantear la pregunta.

 

1 Juan 5:3

Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos.

 

¿ME AMAS?

 

 

 

 

Fuentes: Jovenesbrisas.com; www.jba.gr.

 

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