SHAVUOT: SU LEY Y SU ESPÍRITU

SHAVUOT: SU LEY Y SU ESPÍRITU
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Dios le dio la Torá al pueblo judío en el Monte Sinaí hace más de 3300 años. Cada nuevo año, en la festividad de Shavuot, renovamos nuestra aceptación del regalo de Dios, y Dios nos «da de nuevo» la Torá.

 

La palabra Shavuot significa «semanas» y marca la finalización del período de luto de siete semanas que va de Pesaj a Shavuot.

La entrega de la Torá fue un acontecimiento espiritual de largo alcance; algo que tocó la esencia misma del alma judía por toda la eternidad. Nuestros Sabios lo compararon con una boda entre Dios y el pueblo judío. Shavuot significa también «juramentos», porque en este día Dios nos juró eterna devoción y nosotros por nuestra parte le prometimos eterna lealtad.

 

Esta festividad es un día no laborable según la ley judía. Su duración en la Tierra de Israel es de un día, mientras que en el Galut dura dos días, siendo que cada día comienza con la puesta del sol, y finaliza con la salida de las estrellas al día siguiente (similar al crepúsculo civil).

Es la segunda de las tres fiestas de peregrinaje del Judaísmo (las otras son Pesaj, Pascua y Sucot, caminar en el desierto luego de la salida de Egipto). La propia palabra Shavuot significa «semanas» en hebreo y proviene de las semanas anteriores a la subida al Monte Sinaí por Moisés.

 

En Shavuot se acostumbra a comer comidas lácteas entre otras razones, porque cuando recibimos la Tora que incluía leyes de kashrut, el pueblo judío no podía cocinar carne en sus ollas, ya que todavía no se habían kasherizado. Otra costumbre de Shavuot es decorar la casa con flores.

 

En la actualidad, las comunidades judías organizan fiestas al aire libre en las que son presentados sus miembros más jóvenes. Es costumbre durante los dos días de la fiesta de Shavuot consumir únicamente alimentos lácteos, sobre todo bollos salados rellenos y pasteles dulces.

 

La festividad de Shavuot es una festividad de dos días que comienza con la puesta del sol del 5 de Siván y dura hasta el anochecer del 7 de Siván. (En Israel, es una festividad de un solo día que se extiende hasta el anochecer del 6 de Siván).

 

 

 

Shavuot en el Nuevo Testamento

La Biblia también dice: “cuenta cincuenta días”, y es por eso que en el Nuevo Testamento, el nombre de esta festividad normalmente se traduce como “Pentecostés”. ¿Sabías que Shavuot y Pentecostés son dos nombres distintos para una misma festividad? Por eso, los eventos de los dos primeros capítulos del libro de Hechos deben ser vistos en contraposición al trasfondo bíblico.

 

Por ejemplo, cuando en Hechos 1:4 Jesús ordena a sus discípulos que “no abandonen Jerusalén”, entenderíamos mejor este mandato si recordásemos que Shavuot es una de las tres festividades bíblicas de peregrinación, cuando se suponía que todos los judíos estarían en Jerusalén: “Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos” (Deuteronomio 16:16).

 

¿Y TU ESTAS AGRADECIDO POR LA LEY DE DIOS?

 

Hechos 2:1-3

1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.

 

Debemos recordar que la Fiesta de las Semanas —Shavuot— forma los antecedentes de este evento y que en el primero siglo, la festividad ya estaba asociada a los mandamientos hechos por Moisés. Entenderemos entonces, que ciertamente, no era coincidencia que el descenso del Espíritu sea descrito el día de Pentecostés, y seremos capaces de ver este hermoso y profundo paralelismo entre Dios entregando Su Palabra y enviando Su Espíritu. En ambas ocasiones, Shavuot viene a ser el día en que los cielos son abiertos y el mismo Dios reclama a su pueblo.

 

“Un estruendo como de un viento recio” en Hechos 2 en definitiva hace eco con la forma de truenos de Éxodo 20:18, y el fuego de Hechos va en paralelo con el fuego de Éxodo. En el Midrash Shmot Rabba, tenemos un comentario en Éxodo 20: Una voz explotó en siete y se dividieron en setenta lenguas”. Hillary Le Cornu y Joseph Shulam citan una frase del Midrash aún más sorprendente: “La voz salió y se dividió en siete voces y de esas siete voces en setenta lenguas, para que todas las naciones la escuchasen. Y cada nación escuchó la voz en su propia lengua y fue sorprendente”.

 

Parece ser que Lucas conscientemente construye este paralelismo y describe los eventos de Hechos 2 en términos de “un segundo Sinaí”, así pues, el mandamiento de Jesús a los apóstoles de esperar en Jerusalén podría ser entendido como un indicio de que la Palabra de Dios fue dada en Shavuot, el Espíritu de Dios también fue dado en Shavuot.

 

¡CELEBREMOS SU LEY Y SU ESPÍRITU!

 

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