7 señales del ORGULLO

20 Pero Nabucodonosor se llenó de orgullo y terquedad. Entonces, se le quitó el poder que tenía como rey y se acabó toda su gloria. 21 Lo llevaron lejos de la gente y se volvió como un animal. Vivía entre las bestias salvajes, comía pasto como el ganado y el rocío mojaba su cuerpo. Hasta que por fin reconoció que sólo el Dios altísimo tiene poder sobre todos los reinos de los hombres. Sólo Dios decide quién gobierna los países.

22» Belsasar, usted es hijo de Nabucodonosor y es igual que él. Sabe todo lo que le sucedió a él, pero no se ha portado con humildad.

Daniel 5:20-22

 

Las características típicas de las personas orgullosas

Se engañan a sí mismas.

Tienen que decir la última palabra.

Les cuesta pedir perdón.

Sienten amenazado su ego fácilmente.

Hablan frecuentemente de sus logros pasados.

Intentan no pedir ayuda nunca.

Sienten la voluntad de tener el control.

 

Una persona orgullosa es aquella que tiene un exceso de confianza en ella misma. Todo lo que hace, todo lo que dice y todo lo que piensa es perfecto.

 

El orgullo es como el mal aliento, todos lo notan cuando tienes menos tú; ¡Qué difícil es la vida del orgulloso! Está llena de decepciones y conflictos, jamás tiene comunión con Dios y mucho menos con los que le rodean (que él o ella consideran como de segunda categoría).

 

El orgullo ha destronado a muchos bueno talentos y ha terminado con carreras brillantes en todos los ámbitos del mundo; grandes reyes y gobernantes que al llenarse de orgullo perdieron el rumbo de su visión y llamado. Estaba mucho más joven cuando un mandatario llamado Manuel Noriega de Panamá estaba en su auge como gobernante, con el pasar del tiempo algo sucedió en su corazón y las cosas cambiaron de un día para otro, sus relaciones internacionales le dieron la espalda al enterarse que estaba quebrando los acuerdos alcanzados con el presidente de la primera potencia de aquella época. El 20 de diciembre de 1989, después de una invasión militar, el gran mandatario de panamá terminó bajo las rejas en un país ajeno al suyo.

 

La invasión estadounidense de Panamá de 1989, denominada como código militar Operación Causa Justa (en inglés: Operation Just Cause), fue una acción militar del Ejército de los Estados Unidos llevada a cabo entre el 20 de diciembre de 1989 y el 31 de enero de 1990. Se realizó durante la administración del presidente de Estados Unidos George H. W. Bush, en las provincias de Panamá y Colón. El 15 de diciembre de 1989, Panamá, bajo la dictadura del general Manuel Noriega, se había declarado en estado de guerra contra Estados Unidos.

 

La acción estadounidense tenía como propósito desmantelar a las Fuerzas de Defensa de Panamá y capturar a Noriega, dictador militar desde 1984, quien además era un antiguo colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y era requerido por la justicia estadounidense por los delitos de extorsión y narcotráfico.

 

Fue la última intervención militar estadounidense de la Guerra Fría. El 20 de diciembre de 1989, más de 26.000 militares desembarcaron en Panamá con un objetivo: arrestar al general Manuel Antonio Noriega, Comandante de las Fuerzas armadas y gobernante de facto de la nación canalera.

 

El orgullo nos está llevando por mal camino a muchos que no hemos notado que lo tenemos, como también a los que lo sabemos, pero no podemos controlarlo; hago un llamado de atención para que no terminemos mal como Noriega quien murió de un derrame cerebral en alguna cárcel del mundo solo y olvidado por su propio pueblo y compañero de armas.

 

Consejos para dejar de ser tan orgulloso

No te ofendas tan fácilmente. Si buscas razones para sentirte ofendido, encontrarás las que quieras.

Identifícalo, reconócelo y deja de pensar en lo que piensen de ti.

Quítate de encima la necesidad de tener la razón siempre.

Supera la necesidad de sentirte superior a los demás.

Dale un toque de humor a la vida.

 

Proverbios 16:18-19 nos dice que, «Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu. Mejor es humillar el espíritu con los humildes, que repartir despojos con los soberbios.»

Satanás fue echado del cielo por su orgullo (Isaías 14:12-15).

 

Del Escritorio de Toby Jr.