Amor líquido

Amor líquido

Vivimos en una época donde las relaciones parecen cada vez más frágiles y temporales. El sociólogo Zygmunt Bauman describió este fenómeno como “amor líquido”, un amor sin forma firme. Se trata de vínculos que duran mientras son cómodos, pero se rompen ante la primera dificultad. Esta realidad no solo afecta a la sociedad, sino también a la vida espiritual de muchas personas. La Biblia, sin embargo, nos presenta un modelo de amor completamente diferente.

El amor líquido se caracteriza por evitar el compromiso profundo y buscar la satisfacción inmediata. Muchas relaciones hoy se construyen sobre emociones momentáneas y no sobre decisiones firmes. Cuando el sentimiento cambia, la relación también cambia, como si fuera desechable. Jesús advirtió que en los últimos tiempos el amor de muchos se enfriaría (Mateo 24:12). Esto confirma que el problema del amor superficial no es nuevo, pero sí más visible hoy.

El amor líquido se caracteriza por evitar el compromiso profundo y buscar la satisfacción inmediata. Muchas relaciones hoy se construyen sobre emociones momentáneas y no sobre decisiones firmes. Cuando el sentimiento cambia, la relación también cambia, como si fuera desechable. Jesús advirtió que en los últimos tiempos el amor de muchos se enfriaría (Mateo 24:12). Esto confirma que el problema del amor superficial no es nuevo, pero sí más visible hoy.

Frente a esta realidad, la Biblia nos muestra el verdadero modelo: el amor de Cristo. Romanos 5:8 declara que Dios nos amó aun cuando éramos pecadores. Este amor no depende de emociones cambiantes, sino de una decisión fiel y eterna. Es un amor sacrificial, permanente y restaurador que busca el bien del otro. El amor bíblico no se desecha; se cultiva, se protege y se honra.

Hoy cada persona debe decidir qué tipo de amor quiere vivir y practicar. Podemos seguir la corriente del amor líquido que promete libertad pero deja vacío. O podemos volver al diseño de Dios, que exige compromiso pero produce vida. El camino comienza regresando a la fuente del amor verdadero: el Señor. Porque solo cuando Dios permanece en nosotros, su amor se perfecciona en nosotros.

Del escritorio de Toby Jr.

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