“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8
Vivimos rodeados de malas noticias, problemas y preocupaciones. Sin embargo, ser positivo desde una perspectiva bíblica no significa negar la realidad, sino enfrentarla confiando en que Dios sigue teniendo el control. Pablo nos enseña que aquello en lo que pensamos influye en nuestra manera de vivir; por eso debemos aprender a enfocar nuestra mente en lo verdadero, puro, justo y digno de alabanza.
En tiempos difíciles, recuerda que ningún problema dura para siempre. Salmos 30:5 dice: “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría”. José tuvo una cárcel, David una cueva y Job atravesó grandes pérdidas, pero ninguno de esos momentos fue el final de su historia. Una mala temporada no tiene que convertirse en una sentencia permanente.
También debemos cuidar aquello que alimentamos en nuestra mente. No podemos evitar todos los pensamientos negativos, pero sí decidir cuáles permitiremos que permanezcan. En lugar de alimentar el temor, la queja o la desesperanza, podemos escoger pensamientos que fortalezcan nuestra fe. Aquello que alimentamos, crece.
La gratitud también cambia nuestra perspectiva. 1 Tesalonicenses 5:18 nos recuerda: “Dad gracias en todo”. En lugar de concentrarnos únicamente en lo que nos falta, aprendamos a reconocer todo lo que Dios ya nos ha dado. Quizá no tenemos todo lo que queremos, pero tenemos mucho por agradecer. La gratitud nos ayuda a mirar nuestras circunstancias desde una perspectiva diferente.
Cuidemos también nuestras palabras. Proverbios 18:21 dice: “La muerte y la vida están en poder de la lengua”. No hablemos como si Dios hubiera perdido el control. Nuestra confianza no está en que todo será fácil, sino en que Dios continúa siendo fiel. Incluso aquello que hoy parece malo puede ser utilizado por Él para cumplir un propósito, como ocurrió con José, quien pudo decir: “Dios lo encaminó a bien” (Génesis 50:20).
Aprendamos además a rodearnos de personas que alimenten nuestra fe y a vivir un día a la vez. Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios, sabio será”, mientras Jesús nos recuerda en Mateo 6:34 que no debemos afanarnos por el mañana. No podemos controlar todo lo que sucederá, pero sí podemos confiarle nuestro futuro a Dios. Cada mañana trae nuevas misericordias y una nueva oportunidad para caminar con Él.
Nuestra mayor razón para tener esperanza es Jesucristo. Él prometió: “No se turbe vuestro corazón” (Juan 14:1), y nos aseguró que volverá por nosotros. Por eso, nuestra esperanza no depende de que mañana todos los problemas desaparezcan. Nuestra esperanza está en saber que, pase lo que pase, Dios no nos abandonará.
Quizá hoy estás atravesando una dificultad, pero recuerda: esto no necesariamente es el final de tu historia. No sabes qué traerá mañana, pero sí sabes quién estará contigo. Hebreos 13:8 declara: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
Ayer Él fue fiel, hoy sigue siendo fiel y mañana ¡Él seguirá siendo fiel!
Mañana todo estará mejor, porque independientemente de lo que suceda, Dios seguirá estando conmigo.
Del escritorio de Toby Jr.

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