El castillo engañoso

El castillo engañoso

Conozco un lugar donde todo parece perfecto; es tan engañoso que nadie logra ver sus defectos.

Las puertas son blancas como los pensamientos, pero las intenciones son oscuras como los peores corazones.

Los que ahí habitan se han acostumbrado a ser atendidos y a pretender que no pueden ser sustituidos.

En ese castillo reina la mentira, y todo se volvió para ellos una simple rutina.

En ese lugar no les falta nada, aunque la gente que ahí trabaja siempre está cansada.

Es una casa, pero no un hogar; es un castillo con techo de cristal.

El rey y la reina no se hablan; prefieren otras cosas que los distraigan.

No tienen muchos amigos; él tendrá sus razones y ella sus motivos.

Los días pasan y las cosas jamás mejoran; van de mal en peor y parece que empeorarán.

El tiempo pasa rápido y sin sentido, haciendo que quienes lo habitan digan: “Estoy resentido”.

Hay regalos y atenciones, pero esos detalles jamás mejoran las condiciones.

Ese es el castillo del engaño: el mismo menú y el mismo problema durante todo el año.

No hagas preguntas y aprende: una relación sin amor sorprende a todo el mundo.

Toma consejo antes de llegar a viejo; rompe las paredes antes de enredarte en el odio.

No todo lo que brilla es oro, ni toda relación es un tesoro.

El castillo engañoso es más fuerte que el abrazo de un oso.

El castillo engañoso parece perfecto, pero en realidad le falta mucho gozo.

Recuerda que el amor engañoso atrapa al inocente y llega a dominar hasta la mente. No creas todo lo que ves; hoy te recuerdo que este mundo está al revés.

Del escritorio de Toby Jr.

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